Estoy nerviosa. Hasta el punto de poder decirse histérica. Hoy he estado con él. Bueno, no exactamente. Iba caminando por la calle y de repente, oí su voz. Un millón de escalofríos a la vez hicieron que el vello se me pusiera de punta. El corazón empezó a latirme más deprisa. ¿Y qué hice yo? Pues ignorarle. Eso es lo que voy a hacer durante todos los fines de semana. Pero esa decisión no termina de convencerla. Ella sabe que es fuerte, y que si se lo propone, lo logra. Aunque eso se lo dice la mente... y no el corazón. Ya estoy harta. De que te guste y no te veas saliendo conmigo. De que me abraces y yo sonría como una tonta. De que me digas te quiero, y no pueda creérmelo. De que me mires, y yo me sonroje. De que vengas a buscarme a todas horas. Porque me confundes. Porque ya no sé si esto es amor, obsesión, o qué es...
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martes, 14 de diciembre de 2010
Hoy...
Estoy nerviosa. Hasta el punto de poder decirse histérica. Hoy he estado con él. Bueno, no exactamente. Iba caminando por la calle y de repente, oí su voz. Un millón de escalofríos a la vez hicieron que el vello se me pusiera de punta. El corazón empezó a latirme más deprisa. ¿Y qué hice yo? Pues ignorarle. Eso es lo que voy a hacer durante todos los fines de semana. Pero esa decisión no termina de convencerla. Ella sabe que es fuerte, y que si se lo propone, lo logra. Aunque eso se lo dice la mente... y no el corazón. Ya estoy harta. De que te guste y no te veas saliendo conmigo. De que me abraces y yo sonría como una tonta. De que me digas te quiero, y no pueda creérmelo. De que me mires, y yo me sonroje. De que vengas a buscarme a todas horas. Porque me confundes. Porque ya no sé si esto es amor, obsesión, o qué es...
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Que me diga te quiero y lo ignore, que vuelva a decírmelo y me dé la vuelta siguiendo con la conversación. Ya basta de juegos. Se acabó
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